Iniciar sesión | Registrarse | ¿Por qué registrarse?
  • Podrás comentar las noticias con el nombre que elijas
  • Podrás subir tus noticias en soitu.es y guardarlas en tu propia página

Bronca a un padre

Actualizado 06-09-2008 13:23 CET

“Esta juventud está fatal. Lo tienen todo y no saben apreciarlo”; “son todos unos delincuentes”; “nada más que beber, chatear, la wii y todo el día viendo la televisión”; “cada vez saben menos al terminar el instituto”; “no tienen respeto por nada”…

Puedes regañarme cuanto quieras, pero no intentes convencerme. Si escupí a esa vieja fue porque me señaló con el dedo cargado de desprecio y a continuación su lengua vomitó insultos hacia los que allí estábamos: “vagos, maleantes y sinvergüenzas”. Cómo puedes comparar en respeto salivazos en la cara con chapapote en el alma.

Querido padre, ha llegado el momento de tener esa conversación pendiente desde el día de mi nacimiento; de aclarar porqués y de hacer balances.

Tú tuviste un padre, una madre; tuviste primos y hermanos con los que compartías tardes de risas y aventuras. A mí me ha tocado cargar el petate de casa en casa, según qué vecina, abuela, amiga o canguro me cuidara cada día y tener que llamar ‘padre’ a un extraño. No te pongas a la defensiva: ni derechos, ni libertades… ni leches… no estoy hablando de eso, sino de madurez, porque tú eres causante y responsable de tus errores y yo tan sólo una víctima.

Vital era, para la igualdad entre hombres y mujeres, la incorporación de la mano de obra femenina al mercado de trabajo; qué bonito hubiera sido que ambos compartieran trabajo, crianza y tareas domésticas. Tan fácil era hacer dos mitades… No  me hables de bancos, ni de política, ni de hipotecas… cuéntame qué hiciste por cambiar todo aquello… ahora estarás libre de préstamos, pero jamás podrás saldar la deuda con mi educación.

Siempre cuentas con nostalgia que la calle era tu patio de juegos, donde fraguaste amistades de acero y escenario de tus primeros besos. Si tan importante fue por qué no luchaste para que yo tuviera también aquello. Que si coches, terrazas, delincuentes… no me cuentes rollos, si hubieras defendido la trinchera ciudadana, la calle, con el mismo fragor con que vives los partidos de la Champions, yo tendría ese espacio sagrado. Claro… sí… y crees que con cámaras de vigilancia, sacrificando tu intimidad, se va a solucionar. El sedentarismo cívico y social está obstruyendo las arterias de nuestra libertad y tú y tus jodidos clones sois el colesterol que se agarra a sus paredes.

Cierra esa bocaza y no digas tonterías… qué malos maestros ni qué pollas… si nunca han estado tan formados como ahora, si tenemos más medios cada vez… qué va a fallar… pues tu maldito compromiso… y cómo pretendes exigirme que respete a quien no respetas tú. Para colmo permites que esas sanguijuelas encorbatadas se cachondeen de mi futuro, ley tras ley, porque no haces nada para impedirlo.

Cuando aseguras, con lamentos, que me has consentido todo, pretendes la redención de tu culpa, el sobreseimiento de tu responsabilidad, asumes un pequeño reproche a cambio de tu inocencia… crees que no se puede exigir nada más a quien sin querer, por un exceso de supuestas y continuas acciones buenas, haya causado mal. Podría perdonarte que no hubieras sabido medir si sólo me hubieras consentido a mí… pero dime, quién tolera esa televisión que dices que me atonta; quién ha permitido que mis primeros trabajos sean por un sueldo y en condiciones miserables, y que tenga que dedicar toda mi vida a pagar el techo de mis hijos; y cómo puedes soportar que la respuesta de tu sociedad al esfuerzo de los estudiantes sea un tren que los manda a trabajar a Madrid. Has consentido tanto en beneficio de los mismos pocos de siempre… qué has exigido a cambio… pues ahora recoge lo que has sembrado y sigue poniendo cerrojos a tu puerta.

No llores… no, no te odio… te quiero, padre… por eso te hablo con el corazón… te quiero y te necesito… necesito tu hombro para alcanzar ese futuro que me espera allá en el horizonte. Yo solo no puedo. Hagámoslo juntos.

Di lo que quieras

Aceptar

Si quieres firmar tus comentarios, regístrate o inicia sesión »

En este espacio aparecerán los comentarios a los que hagas referencia. Por ejemplo, si escribes "comentario nº 3" en la caja de la izquierda, podrás ver el contenido de ese comentario aquí. Así te aseguras de que tu referencia es la correcta. No se permite código HTML en los comentarios.

DI LO QUE QUIERAS

Lo sentimos, no puedes comentar esta noticia si no eres un usuario registrado y has iniciado sesión.
Si quieres, puedes registrarte o, si ya lo estás, iniciar sesión ahora.

Nuestra selección
 

El cantante de Noir Désir ¿derecho a la reinserción?

Mató de una paliza a la actriz Marie Trintignant y ahora vuelve a publicar canciones.

Con los huesos en la cárcel por acosar a sus inquilinos

Varios propietarios van a prisión por 'mobbing' inmobiliario.

El Premio Nacional del Cómic se consolida con otra sorpresa

Contra todo pronóstico, Paco Roca gana con 'Arrugas'.

Lo más visto
3

Sexo con una prostituta

M. PÉREZ, J. J. BORRÁS Y X. ZUBIETA (SOITU.ES)
4

Generación DF

JAVIER PÉREZ DE ALBÉNIZ (SOITU.ES)