Si alguien te habla de unas pastillas pequeñas, romboides y azules, enseguida todo el mundo piensa en esas píldoras milagrosas llamadas Viagra. Un medicamento descubierto por accidente por los laboratorios Pfizer cuando investigaban un fármaco para controlar la hipertensión y la angina de pecho. Desde el 27 de marzo de 1998 -se acaba de celebrar el décimo aniversario de su lanzamiento en el mercado americano- la píldora azul ha salvado muchos matrimonios pero también los ha roto ante el renovado y vigoroso impulso sexual.
Hasta hace poco nadie sabía qué era la disfunción eréctil, antiguamente llamada impotencia, hasta que apareció este milagro capaz de poner palote hasta a John Holmes al ver desnuda a Carmen de Mairena. Era un estigma social difícil de superar; un tabú que, gracias a la recomendaciones publicitarias del ex candidato a la presidencia de EEUU, Robert Dole, y a uno de los mejores jugadores de fútbol del mundo, 'O Rei' Pelé, prácticamente ha sido eliminado de nuestras mentes. Ahora, ya no sólo lo toman los viejos, también lo usan los jóvenes para potenciar sus erecciones después de una buena juerga nocturna. Hoy, no hay día que en mi correo electrónico, entre mensajes cariñosos y calientes de chicas y chicos desconocidos, alargamientos de pene a precio de ganga e hipotecas con menos interés que 'Jara y sedal', no haya un puñado de mails ofreciéndome aumentar mi vida sexual con la Viagra. La dichosa pastillita también ha sido fuente de inspiración de numerosos chistes y de un buen número de buenos anuncios.
Sobre todos destacaría los que ha creado la agencia de Toronto, Taxi. Ellos tuvieron que enfrentarse a un difícil desafío: en Canadá, las leyes gubernamentales sobre anuncios de medicamentos prohíben mencionar el nombre de marca ni la condición para que se prescribe; es decir, impiden vincular el nombre de marca Viagra y sus beneficios sobre la disfunción eréctil.
Año tras año han logrado superar el reto. Primero lo salvaron con un pitido que tapaba lo que todos sabemos. Posteriormente creando un lenguaje ininteligible; un galimatías donde lo único obvio es que están hablando de la Viagra y de la satisfacción de la noche anterior. Y este año, mediante una interrupción musical de los años 60 que nos traslada a una época donde el protagonista era todo un atleta del amor. Tras el intermedio ambos aparecen con esa cara de despreocupación y seguridad que se queda tras el desahogo de un trabajo bien hecho. No esa cara de estreñido que tiene el triste Morfeo, el capitán de la nave Nabucodonosor en la película 'Matrix', cuando habla con Neo: "Si tomas la pastilla azul la historia termina. Despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creer. Si tomas la pastilla roja estarás en el País de las Maravillas y te enseñaré cómo de profunda es la madriguera del conejo. Recuerda que todo lo que te estoy ofreciendo es la verdad. Nada más". Morfeo la próxima vez, antes de abrir la boca, habla con tu doctor; a lo mejor descubres que es al revés.
*Gerardo Silva es director creativo de la agencia Remo.
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Me ha encantado el tercero de los anuncios, aunque la 'interrupción musical' resulta algo corta ;) +
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