El chico se sienta en la lavadora, -decimos el chico porque puede ser un poco arriesgado para las parejas maduras, que si el sobrepeso, que si la osteoporosis, que si la falta de agilidad…,
Ella se sienta sobre su regazo de espaldas a él, que le ayuda y la sujeta con sus brazos,ella puede pasarle una mano sobre el cuello. Se busca la postura adecuada para que se pueda producir la penetración… Y se pone en marcha el centrifugado de la lavadora. Se supone que aquello se pone a saltar y ellos a vibrar de placer.
Esta historia, con sus variantes la hemos leído y oído, pero… nos asalta la duda… ¿Será verdad el polvo centrifugado? Como podéis ver, confesamos nuestra ignorancia, no lo hemos probado. Y es que no es tan sencillo. Las lavadoras no suelen ser tan accesibles, muchas están debajo de un banco de cocina, otras tienen encima la secadora, otras están expuestas, en la galería o el patio, a la curiosidad vecinal. Las más nuevas tienen un centrifugado tan silencioso y discreto que no servirían para ese fin.
En fin, no parece tarea fácil lo del polvo centrifugado. Por eso, para salir de dudas, necesitamos pruebas, que alguien nos asegure que ha gemido al son del traqueteo de su lavadora.
¿Has oído hablar del polvo en la lavadora? ¿Has vivido o has oído contar alguna experiencia parecida? ¿Te parece posible hacer el amor de esa forma?
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Yo no lo he probado, pero tengo una amiga que hablaba maravillas del sistema. +
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