Llega septiembre y aparecen miles de anuncios de coleccionables de todo tipo (a destacar este año el de rosarios). Llega septiembre y vuelven las obligaciones, los horarios, la rutina y el síndrome postvacacional. Llega septiembre y pienso, como cada año, quién fue el sádico que inventó el trabajo. Llega septiembre y llega también el catálogo de Ikea.
Ese sí que es un invento. No hay casa que no tenga un mueble, caja, espumillera, o lo que sea, de la multinacional sueca del hágaselo usted mismo. Tú lo eliges, cargas, transportas y montas y así te ahorras unos durillos. Pedazo de idea.
Yo sueño todas las noches, con más intensidad las de finales de agosto, con que se me ocurra un negocio tan fantástico como éste. No por demostrar a mi santa y a mis hijos lo listo que soy, sino por no volver a tener la obligación de ir cada mañana a trabajar y hacerme el sueco cuando suene el despertador.
Esperando a que llegue ese tan deseado como inesperado día, me consuelo viendo el anuncio que creó la agencia danesa Robert/Boisen & Like-Minded Copenhagen para Ikea. Nos plantea una verdad que, aunque parece de Perogrullo, casi nadie cae en ella: «Si cuesta menos tienes que trabajar menos». Es el precio de la libertad.
*Gerardo Silva es director creativo de la agencia Remo.
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Recuerdo la publicidad con la que se estrenaba Ikea en España "Por fin, unos suecos que no vienen a tomar el sol". Me encantó. +
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