Iniciar sesión | Registrarse | ¿Por qué registrarse?
  • Podrás comentar las noticias con el nombre que elijas
  • Podrás subir tus noticias en soitu.es y guardarlas en tu propia página
A POR LA CRISIS: Hoy dedicamos el día a la esquizofrénica situación económica. Sin miedo

Sustancieros

  • O de que se confunde pulga con león
Archivado en:
glotonia, déjà vu, crisis
Por GLOTONIOS
Actualizado 01-10-2008 09:11 CET

La cacareada crisis económica, al igual que las cuestiones ecológicas y las averías en la segadora de césped o en la conexión de Internet al ordenador, es un problema de ricos. ¿De qué nos quejamos? Somos ricos. Por eso nos pasa. La mayor parte de la humanidad no tiene problemas con la batería del móvil. Un teléfono, ¿qué es eso?, se preguntan los pigmeos y los bathusis, mientras apuntan con escopetas de madera a los aviones que surcan el cielo de la selva. Ta, ta, ta, ta... disparan sin pólvora, sin cartuchos, sin nada, a ese avión que te lleva a Mallorca. Con una bolsa del Corte Inglés que les trajo el pasado martes el viento — esa misma bolsa que transportó tu último bañador—, son capaces de erigir una catedral enorme en mitad del bosque. Caben todos y todas dentro, y al atardecer, juegan allí al escondite hasta que la luna llega a lo más alto. Los primeros viernes de cada mes, incluso juegan al bingo, con los huesos de mono secados al sol como fichas. Y se ríen. Y se descojonan de tí; y de tus cuitas.

Pablo Baslini (Flickr)

El otro día vi un documental en la tv francesa sobre las parteras en una zona de la India. Me quedé de piedra al saber que estas mujeres imprescindibles pertenecen siempre a las castas más bajas, a los Intocables. Pero son, a fin de cuentas, las únicas que recorren toda la escala social. Nadie más entra en el gran palacio por la mañana, y en la más humilde choza por la tarde. Las parteras son las únicas que tienen conocimiento de causa, las únicas que conocen el contexto en su integridad. Preguntemos a ellas. ¿Qué dicen sobre la crisis que nos apesadumbra?

Estas mujeres que ayudan a que la vida humana exista, no tienen noticia de nuestra crisis. No padecen de insomnio ni saben qué demonios es una hipoteca. Jamás se quedan atascadas en el metro.

Estas mujeres del todo necesarias sólo se quejan del temor que pasan en los caminos que van de una aldea a otra. De que existen bandoleros que les arrebatan el puñado de arroz ganado al asistir al parto en las chozas, las dos rupias que han atrapado al vuelo en el palacio. Y que si llegan a casa sin el arroz o la pasta, el marido las mata a palos.

Estas mujeres que ayudan a que la vida humana exista y siga, no tienen noticia de nuestra crisis. No padecen de insomnio ni saben qué demonios es una hipoteca. Jamás se quedan atascadas en el metro. Se limitan a repetir lo aprendido, y obligan a las parturientas de su casta a beber, justo en el momento del parto, el agua que ha servido para lavar los pies del marido y la suegra. En señal de sumisión y humildad, dicen. Y aún así se ríen, y se descojonan. De tí y de tus cuitas.

¿Crisis? ¿Qué crisis? ¿La del elefante que pisa a la hormiga y se queja del dolor que siente en su patita? ¿Qué dice la hormiga? ¿Cuál es su opinion?

La hormiga no opina nada: está muerta y aplastada.

Cuenta un escritor amigo en una de sus crónicas que, entre los oficios que han desaparecido hace no demasiado tiempo, uno de los que más curiosidad despiertan es el del Sustanciero. Se trataba, al parecer, de viajeros que pasaban por los lugares y las casas ofreciendo sustancia. Es decir, traían un jamón al hombro, o un buen trozo, al menos, y lo introducían por un tiempo en el cocido o potaje que se estaba haciendo al fuego para que aquello tuviera sustancia y sabor.

Por lo visto, muchos de ellos regresaban de Compostela o de alguna batalla perdida, rumbo a casa; y no encontraban mejor sistema para comer plato caliente que este pago por sus servicios. Mas lo cierto es que nadie se acuerda ya de aquellos hombres que eran llamados por las señoras desde las ventanas, entraban en la cocina y pasaban allí un rato hasta que la comida cogiese gusto y a cambio recibían algo de comida caliente.

¿Sabe alguien de este asunto? ¿Habías oído el nombre Sustanciero? Cuéntanoslo, por favor.

¿Era uno de ellos tu abuelo?¿Tu bisabuelo, quizás?

¿Qué opinaría él de esta crisis que nos atormenta? ¿No te parece que se partiría la caja? Contigo y con tus cuitas.

No seamos lelos: efectivamente, debajo de los adoquines, sigue habiendo una playa. Lo que pasa es que acojona volver a las barricadas y quedarse sin la mantequilla de la tostada, con el café de la mañana. ¿O no?

Di lo que quieras

Aceptar

Si quieres firmar tus comentarios, regístrate o inicia sesión »

En este espacio aparecerán los comentarios a los que hagas referencia. Por ejemplo, si escribes "comentario nº 3" en la caja de la izquierda, podrás ver el contenido de ese comentario aquí. Así te aseguras de que tu referencia es la correcta. No se permite código HTML en los comentarios.

DI LO QUE QUIERAS

Lo sentimos, no puedes comentar esta noticia si no eres un usuario registrado y has iniciado sesión.
Si quieres, puedes registrarte o, si ya lo estás, iniciar sesión ahora.

de qué va...

David de Jorge y Hasier Etxeberria, autores del libro "Porca Memoria" (Ed. RBA), publican y guardan aquí sus inspiraciones gastroliterarias. O algo así.

Comentarios destacados

esta crisis tiene mucho de neurósis colectiva y el resto del mundo, erre que erre, que no, que es el cataclismo +

por Anónimo el 01/10/2008 a las 10:57

cualquier cosa nos parece un mundo, siempre tenemos una excusa para quejarnos de lo que nos pasa +

por Anónimo el 01/10/2008 a las 15:56
Nuestra selección
Hartos del coche

Un viaje por los metros del mundo

Un recorrido por los principales suburbanos del mundo: Tokio, Nueva York, Londres, Viena...

¿Saben los ministros si sus móviles son seguros?

Los correos enviados a través de móviles pasan por servidores ubicados en otros países.

Señores banqueros, no nos cuenten más cuentos

Sólo 28 de los 204 bancos y cajas acudieron ayer a la subasta del Gobierno.

Cuando la fotografía no basta para ganar el Premio Nacional

Bleda y Rosa, Premio Nacional de Fotografía.

Lo más visto
1

Holocausto II

JAVIER PÉREZ DE ALBÉNIZ (SOITU.ES)
3

Cuando la fotografía no basta para ganar el Premio Nacional

DAVID DE LA TORRE | SOFÍA MORO (SOITU.ES)
Widgets

Widget Liga 0809

Clasificación, calendario, equipos, etc. »

Widget El tiempo

Situación actual y previsión de cinco días »

Widget Loterías y Sorteos

ONCE, Quiniela, Primitiva, etc. »

[Premio ONA a la excelencia en webs de habla no inglesa] [Premio al mejor diseño en internet y a la innovación]