Transnets, por Francis Pisani
De los gadgets a las redes
Durante mi estancia reciente en México, aproveché para entrevistar al Dr. Roberto Tapia-Conyert, director ejecutivo del Instituto Carso de la Salud (financiado por la fundación de Carlos Slim, el hombre más rico de México), sobre la forma en que utiliza la telefonía móvil para contribuir a mejorar la salud de los mexicanos.
El programa invita a los pacientes a abonarse a un doble servicio gratuito. Por una parte, pueden registrar datos relativos a su estado de salud, y por otra, recibir mensajes de texto que les recuerdan cuándo deben tomar sus medicamentos, pesarse o hacerse análisis, por ejemplo.
Quienes se consideren propensos a las afecciones cardíacas, registran una primera vez su peso, tensión arterial y nivel de colesterol, entre otros datos. Reciben semanalmente consejos en materia de nutrición y ejercicio. Cada tres meses, deben actualizar los datos en cuestión, lo que permite a un programa compararlos con una base de datos determinando así el nivel de riesgo en que se encuentran y, eventualmente, los progresos realizados.
Esto se hace sin intervención médica, pero Tapia-Conyert está convencido de que este sistema bidireccional permite "sensibilizar a la gente y ayudarla a que empiece a comprender que puede modificar los riesgos a los que se expone". En el caso de la diabetes y del VIH-SIDA, el mismo tipo de servicio permite también recordar a los pacientes cuándo deben tomar sus medicamentos. Una función esencial en la medida en que el olvido constituye uno de los problemas más graves.
Además, los pacientes pueden abonar a sus familiares y/o amigos al mismo servicio, para tenerlos al corriente.
Para el Dr. Tapia-Conyert, uno de los aspectos más importantes es que "damos el poder al paciente. Reforzamos su capacidad decisoria al brindarle la oportunidad de introducir información en línea, alimentar la base de datos y recibir la información que le concierne sin pasar por la consulta del médico", aunque, si el paciente lo desea, ésta puede incluirse también en el procedimiento.
En definitiva, la idea consiste en sacar partido de la infraestructura existente sin esperar a la implantación de una medicina a distancia (telemedicina), que no está a la vuelta de la esquina.
El 21% de los mexicanos tiene acceso a internet, pero el país cuenta con 73,5 millones de líneas de móvil para una población de 109 millones de habitantes.
Una parte esencial del proyecto consiste en diseñar un sistema de bajo coste susceptible de introducirse en otros países de Iberoamérica o del mundo cuya infraestructura médica sea endeble pero donde esté extendido el uso de la telefonía móvil.
Seguro que conocéis experiencias similares. No dudéis en compartirlas con nosotros.
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Francis Pisani es periodista independiente hasta el punto de hacer de ello una filosofía. Vive desde 1996 cerca de San Francisco y de Silicon Valley y escribe sobre todo lo que concierne a las tecnologías de la información y de la comunicación. Adora los blogs, los gadgets y las redes. Colabora en:
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