La receta de los publicitarios para capear los tiempos de crisis es muy clara: "apuesta por la creatividad". Sin embargo, como sucede con las leyes de la economía de mercado, esto suele cumplise poco o nada. Atentos a los anuncios que se nos avecinan y que los planes de medios nos pillen confesados.
La ecuación es sencilla: Si no hay dinero para grandes desembolsos en medios, lo mejor es apostar por la creatividad. La creatividad genera en el espectador un recuerdo perdurable respecto de la marca y el producto que se anuncia. Ese recuerdo cala en la gente, en sus conversaciones, trasciende el medio publicitario y alcanza la calle con una mínima inversión económica en medios. Ergo: en tiempos de crisis, apostemos por la creatividad.
Pues bien, este razonamiento así esbozado tiene tantas posibilidades de cumplirse como cualquiera de las leyes económicas que Adam Smith, David Ricardo, Keynes, Milton Friedman y otros secuaces semejantes enunciaron en el pasado y que se han demostrado totalmente ilusorias. El capitalismo se va a la alcantarilla y la creatividad con él.
En épocas de vacas flacas el cliente no quiere correr riesgos. El "virgencita, que me quede como estoy" parece ser el verdadero lema de unas empresas que prefieren repetir campañas (vean a la ONCE lo bien que se le da últimamente) o mantener su presencia a medio gas en los soportes más convencionales y conocidos, como televisión, radio y prensa, que ya habrá tiempo para los experimentos con medios no convencionales cuando amaine el temporal. El problema es que esos tiempos de bonanza, de experimentación y de riesgo, nunca acaban de llegar para la publicidad.
No es difícil aventurar que se avecinan tiempos difíciles no sólo para los publicitarios (quienes ya están experimentando en sus carnes las reducciones de plantilla argumentada con una bajada en la inversión de los clientes), también para los espectadores. La crisis no ha hecho más que empezar. En la prensa ya aparecen anuncios como los que le reproducimos junto a estas líneas y que contienen eslóganes tan contundentes como "Debido a la coyuntura económica actual" o "Aún se puede cobrar". Y todavía nos queda lo mejor. Prepárense.
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