La pintura y la gastronomía, dos disciplinas con más puntos en común de lo que aparentan, se fusionan en una sugerente exposición mexicana que une lo mejor de la alta cocina vasca con la plasticidad de la artista oaxaqueña Edurne Esponda."Pintura al plato" es el nombre de la muestra inaugurada esta semana en la capital mexicana con el patrocinio del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).En la exhibición al visitante se le hace la boca agua con imágenes geométricas y abstractas inspiradas en los platos de dos prestigiosos restaurantes de cocina fusión vasca y mexicana de la Ciudad de México, Biko y Xaak.Hija de una promotora de artistas de Oaxaca, estado del sur de México pródigo en manifestaciones culturales, Esponda estudió diseño de moda y trabajó para Oscar de la Renta hasta que descubrió su verdadera vocación.El vasco Mikel Alonso, chef de Biko junto con su coterráneo Bruno Oteiza, que tiene actualmente un programa en la televisión española, explicó a Efe que tardó años en considerarse artista, aunque ahora no lo duda.Este año Biko fue el único restaurante mexicano en aparecer en la lista de los 100 mejores establecimientos del mundo de la prestigiosa revista británica "Restaurant", que convoca a 700 expertos de todo el planeta.El otro restaurante que colabora en la exposición, Xaak, es un proyecto del chef mexicano Alberto Ituarte, uno de los principales promotores de la cocina española en México.La muestra se cocinó a fuego lento, gracias a la iniciativa de Esponda de visitar las cocinas de los restaurantes para inspirarse. De vuelta a su estudio creó las obras, que devolvió a los cocineros para que las bautizaran."Crujiente de oveja y su lana", "Esferificaciones de remolacha", "Frutas con otras pieles", "Cacao, café y mole", "Gestalt de cacao", "Constelación cremosa", "Callo de hacha y leñador", "Cocineros a cuadro", "Servicio a la carta" y "Magma de tomate" son algunos de los evocadores nombres que se pueden observar, que no catar, hasta el 5 de noviembre en el Centro Cultural Casa Lamm.La exposición se completa con una sección dedicada al vino en la que el espectador debe hacer un esfuerzo por recordar que se mira pero no se toca, por tentadores que luzcan los cuadros. Tiempo: 1:20